Cambiar una Marca: el Contrato

Cambiar una Marca: el Contrato

 



Cuenta la leyenda que Ulises antes de atravesar el ajustado de Escila y llegar a la isla de las Sirenas, ordenó a sus hombres atarlo al mástil y que se protegieran los oídos con tapones de cera.

Ulises conocía la presencia de la isla de las Sirenas, y sabía que al escuchar su canto, llevaría sin remedio a toda la tripulación a la desaparición, al arrimarse a las rocas para escuchar el irresistible e hipnótico canto de esos seres.

Esta leyenda exhibe una de las primordiales debilidades de nuestro cerebro: la recompensa instantánea.

Más allá de que Ulises no había escuchado el canto, y no sabía cómo sería… anticipó la pérdida de control en sus elecciones para asegurarse que no caería en la trampa de la recompensa instantánea. Que premia el en este momento, el presente, frente a los provecho futuros o secuelas venideras.

Piensa en cuantas ocasiones has planeado que tienes que ponerte en forma pero crees que comerte ese dulce en este momento no es tan malo, porque sigues teniendo varios meses por enfrente. Este es el problema de Ulises.

Nuestro cerebro premia el en este momento en oposición al mañana. 

Puedo ofrecerte 60€ en este momento, o aguardar 6 meses y te daré 70€. Aunque racionalmente la opción de 70€ es la más lógica, porque es más dinero para ti. Tu cerebro te dice que es preferible coger los 60€, que la distingue no vale la pena por la indecisión de entender qué pasará en 6 meses, si cumpliré mi palabra, o si verdaderamente sucederá.

Este fenómeno perjudica a nuestras vidas en todos los escenarios, y también perjudica a la Gestión de una Marca.

Cuando decidimos cambiar un posicionamiento, una cultura, unos hábitos, y también una fácil identidad, lo que nos encontramos realizando es hacer un pequeño viaje de Ulises a la Isla de las Sirenas.

Porque no tiene que ver con querer cambiar, sino de administrar el cambio.

El 80% de los procesos de reposicionamiento de Marca, o redefinición, pasan por la necesidad de administrar el cambio de adentro. Pasan por la necesidad de conseguir un deber para que esto ocurra.

Un cambio en un posicionamiento, valores o personalidad de una Marca, recomienda que impactará en el accionar de adentro de la Compañía. La Cultura, las reacciones, la manera en la que poseemos de llevar a cabo las cosas, debería cambiar.

Si mañana deseamos ser percibidos como una Marca creativa, indudablemente no podrás tener a tus empleados haciendo un trabajo con Windows95, o no tener un programa de adentro que fomente la innovación, o tener una política que castigue los fallos del empleado. Y eso necesita, no sólo pensarlo, sino cumplirlo.

Cuando nos enfrentamos al cambio Cultural de una compañía para caminar en la dirección competitiva a la que apunta su Marca, nos enfrentamos al viaje de Ulises acercándose a las Sirenas.

Nos enfrentamos a tener que escuchar ese canto molesto que dice ‘Nooooo teee compliquesss la vidaaaa’, ‘estooo no valeee de nadaaaa’, ‘no merece la penaaa tantooo esfuerzo’, ‘es muuuyyy dificiiill dejar de hacerrr lo que hacíamooos mal’, ‘y siii probamos estoo de manera distintaaa’….

El cambio de una Marca, necesita tapones de cera.

Cambiar significa alinear a todos esos que tienen la capacidad de llevar a cabo esto situación, en la misma dirección, y eso nos provocará resistencia al cambio.

La gente escogemos lo que llevamos tiempo realizando y nos crea un ámbito seguro y controlado, antes que aventurarnos en nuevos mundos extraños para nosotros.


Las Marcas requieren crear contratos de Ulises para administrar el cambio.

El cambio sólo puede ocurrir si se establece un plan de control y deber que nos ayude a cambiar.

Para impedir la pereza de última hora al ir al gimnasio, queda el día previo en la puerta con amigo para ir juntos. El sentimiento de fallar a un amigo es más poderoso que la recompensa de no ir al gimnasio.

Quien desee editar una compañía, se enfrenta a editar a parte importante de las voluntades de sus empleados. Como Ulises en su barco.

Con las Marcas lo mismo. Debemos crear proyectos de atractivo y recompensa que ayuden a la compañía a sobrepasar los problemas del cambio.


Elaborar un Plan de KPIs que nos ayuden a comprender cómo nos encontramos evolucionando, y ligar esos resultados en cambiantes económicos para el conjunto, en recompensa emocional, en novedades personales, asiste para cambiar.

Construir un Plan de Engagement que vincule emocionalmente a la gente con el éxito del cambio, sabiendo que si fallas le fallas a todos, es como invitar a tu amigo a la puerta del gimnasio.


El contrato de Ulises es una manera vigorosa de predecir lo que tú no deseas que pase, pero tu cerebro en relación tenga la posibilidad, hará.

Cambiar una Marca es cambiar un accionar, y eso significa contribuir a nuestras mentes a llevarlo a cabo.

En fin, no es un paso, es un sendero.

Cambiar una Marca: el Contrato de Ulises by DeSocialMedia.com

Le ofrecemos las gracias al autor por ayudarnos a crear este artículo.

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